Aquel día que te vi parecías normal, una persona común entre tantas personas. Aún no sé como lograste llamar mi atención, pero te miré y presté atención durante el día entero.
Quería hablarte, pero las palabras no salían, yacían ahí en mi garganta. Cuando posaste tus ojos en mí una sensación de alegría y nerviosismo brotó en mi interior, solo retiré la mirada avergonzada mientras me preguntaba qué pasaba. Pero tú tenias algo diferente, aun no lograba descifrar qué era. Aquella noche no pude cerrar mis parpados y conciliar el sueño, aquel rostro aun seguía plasmado en mi memoria.
La discusión cambio todo, ya no tenía ese brillo en los ojos al mirarme, sus besos eran diferentes, ya no eran dulces, me besaba sin ganas, sus abrazos pasaron de fuertes a débiles y ahí fue que me empecé a preocupar. De tan solo pensarlo me dolía, no era posible que me este pasando esto a mí, estaba perdiendo al amor de mi vida. Un día quise seguirlo, me dijo que se juntaría con un amigo, pero lo vi entrando a una florería, salió con un ramo de rosas. Lo escuche decir “eres el único hombre en mi vida”.
voto por "anónima",porque quiero saber que sigue. Belen Watt 7°A
ResponderEliminar