Y así
fue como sin nadie saberlo se encontraron justo en el mismo lugar, dos entes
gigantescos con forma de planeta, opuesto uno con el otro, pero a pesar de sus
diferencias se enamoraron mutuamente, aunque estuvieron juntos poco tiempo
lograron complementarse y esperar a su próximo reencuentro.
La discusión cambio todo, ya no tenía ese brillo en los ojos al mirarme, sus besos eran diferentes, ya no eran dulces, me besaba sin ganas, sus abrazos pasaron de fuertes a débiles y ahí fue que me empecé a preocupar. De tan solo pensarlo me dolía, no era posible que me este pasando esto a mí, estaba perdiendo al amor de mi vida. Un día quise seguirlo, me dijo que se juntaría con un amigo, pero lo vi entrando a una florería, salió con un ramo de rosas. Lo escuche decir “eres el único hombre en mi vida”.
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