Había una vez un joven
llamado Jones, el cual se fue a vivir a una casa que compro en Norteamérica, en
las noches sentía ruidos inexplicables, las puertas rechinaban y el piso sonaba
como si alguien estuviera en la casa.
Una noche el joven Jones se
despertó en la madrugada, por los ruidos fue a una habitación y al abrir la
puerta sintió la presencia de un fantasma, que lo esperaba con una taza de
café, el empezó hablar con él y después el fantasma lo mató.
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