Había una vez un hombre llamado David que no podía dormir, ya que escuchaba a una niña llorar. Al principio no le importo, pero al día siguiente al despertar David, en la pared decía con rojo “TE ESPERO” y en el piso había una nota con una dirección.
David después del raro caso fue a la dirección que en verdad era una mansión. Al ir al sótano, David se encontró con un hombre con la cabeza al revés. David se asusto tanto que salió corriendo pero le sostuvieron el pie, MURIO.
La discusión cambio todo, ya no tenía ese brillo en los ojos al mirarme, sus besos eran diferentes, ya no eran dulces, me besaba sin ganas, sus abrazos pasaron de fuertes a débiles y ahí fue que me empecé a preocupar. De tan solo pensarlo me dolía, no era posible que me este pasando esto a mí, estaba perdiendo al amor de mi vida. Un día quise seguirlo, me dijo que se juntaría con un amigo, pero lo vi entrando a una florería, salió con un ramo de rosas. Lo escuche decir “eres el único hombre en mi vida”.
Comentarios
Publicar un comentario