Una pareja de casados tenía un anhelo: ser padres, lo cual no pudieron, por lo que terminaron adoptando a un gran Pastor Alemán, que los defendió en varias ocasiones de ser asaltados. Después de varios años lograron tener un hijos pero al perro le dieron celos ya que no le prestaban atención.
Un día dejaron durmiendo al bebé plácidamente. Después de unas horas el dueño fue a ver el bebé y vio al perro con el hocico ensangrentado. El dueño retrocedió, sacó una escopeta y disparó. Al entrar a la habitación, vio al bebé que estaba bien.
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