Luego de aquel incidente quedé completamente
confundido, no sabía qué hacer, solo sabía que debía salir de allí rápidamente.
Me levanté y lo primero que veo: un montón de personas tiradas en el suelo, la
mayoría estaba en estado fatal. Después de pensar un poco recuerdo que justo en
medio de la celebración, alguien salió corriendo y hubo una explosión que dejó
a casi todos heridos. Me dispuse a salir del recinto y al abrir la puerta alguien
llama al teléfono.
Al contestar me dice: “tenemos que hablar”. Me llega un mensaje con
dirección y hora, debo ir.
La discusión cambio todo, ya no tenía ese brillo en los ojos al mirarme, sus besos eran diferentes, ya no eran dulces, me besaba sin ganas, sus abrazos pasaron de fuertes a débiles y ahí fue que me empecé a preocupar. De tan solo pensarlo me dolía, no era posible que me este pasando esto a mí, estaba perdiendo al amor de mi vida. Un día quise seguirlo, me dijo que se juntaría con un amigo, pero lo vi entrando a una florería, salió con un ramo de rosas. Lo escuche decir “eres el único hombre en mi vida”.
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