Había una vez una barrendera que barría en un castillo. En él, había un príncipe que estaba en busca de su doncella. Se hicieron amigos y de pronto se enamoraron, pero no se atrevían a confesarlo.
- Oye... ¿quieres salir conmigo?
- Emm... bueno.
Pasaron las horas y se juntaron. Él le contó lo que sentía y ella le dijo que sentía lo mismo.
Él le pide matrimonio, y al momento que ella acepta, despierta del embrujo hecho por su madre.
Comentarios
Publicar un comentario