Una noche cualquiera en un fin de semana, yo y mi padre salíamos del cine, con un aire tenso y solitario en las calles, donde las sombras aparentaban moverse.
A los 12 minutos de caminata devuelta a casa, dos sombras nos seguían por atrás. En ese instante mi padre me agarró fuertemente de la mano y apuramos el paso, sin embargo una mano me agarro del hombro y mi padre fue apuñalado en la espalda por otro tipo. Miré a mi padre, y nunca olvidaré cuando el brillo en sus ojos desapareció..
La discusión cambio todo, ya no tenía ese brillo en los ojos al mirarme, sus besos eran diferentes, ya no eran dulces, me besaba sin ganas, sus abrazos pasaron de fuertes a débiles y ahí fue que me empecé a preocupar. De tan solo pensarlo me dolía, no era posible que me este pasando esto a mí, estaba perdiendo al amor de mi vida. Un día quise seguirlo, me dijo que se juntaría con un amigo, pero lo vi entrando a una florería, salió con un ramo de rosas. Lo escuche decir “eres el único hombre en mi vida”.
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