Una vez, una
niña conoció a un joven, con una máscara de gas, que sólo le tapaba la boca. Un
día estaban pintando con color rojo un lienzo muy grande, la niña pintaba
flores y el joven líneas curvas. Una tarde se encontró al joven tirado, la sangre
salía de la máscara, ella se le acercó y le quitó la máscara, y los vio,
moviéndose dentro de la boca, desfigurándola, parásitos.
La discusión cambio todo, ya no tenía ese brillo en los ojos al mirarme, sus besos eran diferentes, ya no eran dulces, me besaba sin ganas, sus abrazos pasaron de fuertes a débiles y ahí fue que me empecé a preocupar. De tan solo pensarlo me dolía, no era posible que me este pasando esto a mí, estaba perdiendo al amor de mi vida. Un día quise seguirlo, me dijo que se juntaría con un amigo, pero lo vi entrando a una florería, salió con un ramo de rosas. Lo escuche decir “eres el único hombre en mi vida”.
Comentarios
Publicar un comentario