Las luces se atenuaban con el pasar de los
segundos, el frío invierno de calor le atribuía, su sombra se esparcía con la
lluvia que caía sobre él, se vio a sí mismo rodeado de expresiones melancólicas.
El viento trajo consigo aquella voz que por años solo se oía en los recuerdos y
se dispuso a seguirla, sin antes despedirse de aquellos, a los cuales dejaba
una huella en sus memorias.
La discusión cambio todo, ya no tenía ese brillo en los ojos al mirarme, sus besos eran diferentes, ya no eran dulces, me besaba sin ganas, sus abrazos pasaron de fuertes a débiles y ahí fue que me empecé a preocupar. De tan solo pensarlo me dolía, no era posible que me este pasando esto a mí, estaba perdiendo al amor de mi vida. Un día quise seguirlo, me dijo que se juntaría con un amigo, pero lo vi entrando a una florería, salió con un ramo de rosas. Lo escuche decir “eres el único hombre en mi vida”.
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