Ese día me sentía feliz y lleno de alegría. La naturaleza
y la fauna eran amables conmigo hasta
que mi amigo me preguntó del porqué de mi felicidad. Yo le respondí que era un
día bello y alegre, pero él me mostró lo contrario a eso. Ví como los insectos se mataban entre en sí y le pregunté, ¡¿Por
qué está pasando esto?! ¡¿Por qué?. Él me dijo que de eso se trata la vida, una
lucha por la supervivencia para sobrevivir en este maldito mundo sin esperanza.
Traté de convencerlo, pero LA VIDA APESTA.
La discusión cambio todo, ya no tenía ese brillo en los ojos al mirarme, sus besos eran diferentes, ya no eran dulces, me besaba sin ganas, sus abrazos pasaron de fuertes a débiles y ahí fue que me empecé a preocupar. De tan solo pensarlo me dolía, no era posible que me este pasando esto a mí, estaba perdiendo al amor de mi vida. Un día quise seguirlo, me dijo que se juntaría con un amigo, pero lo vi entrando a una florería, salió con un ramo de rosas. Lo escuche decir “eres el único hombre en mi vida”.
Comentarios
Publicar un comentario