Había una vez una niña llamada Pancracia a la que le hacían bullying. Yerlay y Génesis, sus compañeras, pegaban y le rompían las cosas.
Un día al salir del colegio, sus agresoras la siguieron, Pancracia iba muy asustada.
Se escuchó un grito.
Yerlay y Génesis habían muerto al caer en un hoyo.
Pancracia fue muy muy infeliz desde entonces , ya que era muy masoquista…
La discusión cambio todo, ya no tenía ese brillo en los ojos al mirarme, sus besos eran diferentes, ya no eran dulces, me besaba sin ganas, sus abrazos pasaron de fuertes a débiles y ahí fue que me empecé a preocupar. De tan solo pensarlo me dolía, no era posible que me este pasando esto a mí, estaba perdiendo al amor de mi vida. Un día quise seguirlo, me dijo que se juntaría con un amigo, pero lo vi entrando a una florería, salió con un ramo de rosas. Lo escuche decir “eres el único hombre en mi vida”.
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