Una niña soñaba con ganar el concurso de baile. Junto con su grupo habían practicado por meses y ella estaba segura de que iban a ganar. Había llegado la hora de presentarse, así que ella y todo su grupo dejaron todo en la pista.
Cada voto los ponía más nerviosos, tensos, ansiosos. Al momento de llamar al ganador al escenario, ellos se quedaron entre el público. Se separaron y nunca más se vieron.
La discusión cambio todo, ya no tenía ese brillo en los ojos al mirarme, sus besos eran diferentes, ya no eran dulces, me besaba sin ganas, sus abrazos pasaron de fuertes a débiles y ahí fue que me empecé a preocupar. De tan solo pensarlo me dolía, no era posible que me este pasando esto a mí, estaba perdiendo al amor de mi vida. Un día quise seguirlo, me dijo que se juntaría con un amigo, pero lo vi entrando a una florería, salió con un ramo de rosas. Lo escuche decir “eres el único hombre en mi vida”.
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