Un día salí del colegio, mientras iba cruzando la calle un
auto me atropello. Entre en coma, estuve en el hospital por dos meses. Mis
padres de tanto sufrimiento me desconectaron y en mi velorio desperté asustada
por no saber lo que pasaba ahí, escuche voces y llantos de mis familiares, muy
asustada salí del ataúd y corrí hacia mis padres para abrazarlos y preguntarles
que paso pero ellos no me dijeron nada. Me llevaron a casa para comer algo
cuando comencé a ver nublado y comprendí que era solo un sueño y que no paso en la realidad.
La discusión cambio todo, ya no tenía ese brillo en los ojos al mirarme, sus besos eran diferentes, ya no eran dulces, me besaba sin ganas, sus abrazos pasaron de fuertes a débiles y ahí fue que me empecé a preocupar. De tan solo pensarlo me dolía, no era posible que me este pasando esto a mí, estaba perdiendo al amor de mi vida. Un día quise seguirlo, me dijo que se juntaría con un amigo, pero lo vi entrando a una florería, salió con un ramo de rosas. Lo escuche decir “eres el único hombre en mi vida”.
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